Este polémico centro de acogida en el Molinar inaugura sus instalaciones en un edificio prefabricado que será traspasado al barrio en unos años. Por lo tanto no había que hacer muchos agujeros en las paredes. Y también había que alegrarles la existencia a los acogidos para iniciar una nueva vida después de graves problemas de integración social. El vinilo, el color y los grandes tamaños nos parecieron la mejor solución.